CARRIÓN EL AGONISTA
Jorge Carrión es un periodista infiltrado en la literatura que recorre el mundo hablando de memes, IA y management. Sus lecturas básicamente se reducen a ese profundo tema. En su libro Lo viral (2020) se hace evidente. Se cree un vidente. Dirige un prestigioso máster de escritura creativa al que apenas asiste. Es como un fantasma, un fantasma que recorre el mundo. Apologeta de la literatura artificial, la memeología y la cultura mainstream es un idólatra del Big Data, un devoto de criterios de lectura emitidos por la mente de un robot, un robot de carne y hueso que se ha acabado convenciendo a sí mismo de que ha leído toda la literatura existente y que tras el vacío sólo queda la baza de la tecnología. Desea (sueña) que las emociones sean dirigidas por un algoritmo, ansía instalarse en una pasividad eterna donde un artificio le suministre entretenimiento cultural, ignorando lo humano, la verdad. Quiere ser víctima de un cuento de ciencia ficción y para ello -sutilmente- alinea las ideas para abocar a la opinión pública hacia un callejón sin salida. Tal vez sea debido a su carencia de talento o su falta de ingenio. Quién sabe. Le gusta citar a Camus, a Montaigne, a Virginia Woolf, pero le pirran aún más los influencers y el marketing. No escribe, redacta anuncios en forma de conferencias o podcasts donde entre otras cosas, siempre encuentra hueco para hablar de sus libros. Su voz sedosa y segura te atrapa: ¿no será un locutor de radio encerrado en el cuerpo de un buhonero?
Le encantan los artistas como Rosalía, le encanta el remix. Nos habla de su apretada agenda, de lo importante que es, de que pronto se jubilará; es de 1976. Ama los libros de diseño, de tecnología, de negocios, de Marie Kondo. Empieza sentenciando en que la telebasura es un virus, pero luego piensa que las ideas, el tiempo, la ficción, los gurús y por supuesto la literatura también lo son.
Jorge Carrión es uno de los baluartes de la autoficción (ese género imaginario y evanescente), un comentador de series televisivas al que le salió el tiro por la culata con las novelas y que se recicló en ensayista o mejor dicho, en comentarista cultural. Jorge Carrión está obsesionado con el futuro: cree en Star Trek, en la realidad de las redes sociales, en lo virtual, en definitiva, en una versión infantil de lo apocalíptico. Cree haber visto algo que los demás no han percibido; habla como un visionario, se siente vivir en Futurama. Cree que un diario está hecho de enfermedad y autodestrucción, cree en la App como novela; cree que Los detectives salvajes podrían ser un juego de rol. Su relativismo es infinito, su mente exponencial es desbordante. De hecho, es especialista en literatura aplicada: puede relacionarla con cualquier fenómeno hasta acabar con ella. Carrión se mueve mucho, ansía ser omnímodo, omnisciente, omnipotente, ubicuo; es como una enzima que enriquece con su movimiento a otro fenómeno que -por descontado- no es la literatura. Cree que el Capitalismo es un juguete. Adora a Cortázar: el nivel adolescente de su concepto literario es como un chicle Boomer; por eso habla de escritura expandida. Carrión es un virus que piensa como un virus, una bacteria que piensa que es importante ver ballenas antes de los 30 años, que cree que un escritor falso o un falso escritor es lo mismo que uno verdadero. Él mismo es un fake; un lector que, a partir de un momento, malinterpretó la literatura.
Cree en el mito del progreso y quiere convencernos de ello. No cree en la literatura a pesar de que no cese de hablar de ella -siempre como un asunto sociológico, nunca esencial-. Cree que las librerías son lugares de relajación; saunas públicas de cultura; desea que acaben siendo una especie de museo. Se enorgullece de haber escrito el ensayo Contra Amazon pero -paradójicamente- la misma depravada plataforma vende su libro. Él -en teoría- esribe este libro para defender a las librerías y a la vez enriquece al monstruo. Lucha contra algo a lo que apoya. Jorge Carrión es una máscara. Es un topo. Un espía o quizás alguien con mucho poder pero demasiado ingenuo, perdido en una dimensión parecida a Solaris, un lugar donde todos acaban destruyéndose -aniquilándose unos a otros- por el puro capricho -voluntad- de una inteligencia misteriosa, víctimas de una idea astral.

Comentarios
Publicar un comentario
TALKING HEADS