ESTO NO ES SUECIA: ESTO "NO ES DE RECIBO"
Hay una serie de la que se está hablando últimamente creada por Aina Clotet -entre otros- y protagonizada por ella misma que, parece, esta causando cierto furor. Cuando el gran público se excita demasiado por un producto audiovisual de este tipo siempre es curioso rascar, ¿por qué llama la atención tanto una serie que trata sobre la crianza alternativa y sus consecuencias, vamos, sobre tener una familia hoy siendo un burguesito de Barcelona? La cosa parece original en un principio y sus primeros capítulos son ciertamente divertidos, pero cuando la cosa se alarga -hasta ocho capítulos de media hora cada uno, o sea, como si se tratase de una peli de cuatro horas, ahí casi nada- uno se va dando cuenta de que la broma empieza a chascar, o sea, que el mensaje que mandan comienza a ser ambiguo por lo torpe y ofensivo por lo simple. El público comienza a cerrar los ojos pues los momentos de falso dramatismo y de falsa sorna se tornan tan artificiales que todo comienza a ser un simulacro del simulacro, o sea, una cosa kitsch muy chunga que va parodia cuando está imitando patrones reales, por lo que acaba convirtiéndose en un documental hiperrealista sobre un grupo de cuarentones merluzos sin más interés que pueda llegar a tener una cotidianidad absurda, muy común en los días que corren entre muchos urbanitas de capital. Un fracaso. En cuanto a la forma, en un comienzo parece fresca al ser una combinación de la maravillosa Fleabag (2016) y el dinamismo de The Office (2005-2013), pero una timidez inmotivada hace que los zums y los movimientos de cámara sean demasiado democráticos, pastelosos, miedicas. Todo lo que ocurre es de una vulgaridad pasmosa, nunca llegando al esperpento, quedándose en esa región límbica donde las emociones no nacen y el talento se ausenta.
Producto cultureta, newage, indie de buenas intenciones pero deshinchado, mohíno y poco complejo, con un tufillo oportunista bastante marcado, poco generoso con la realidad y demasiado soberbio en la factura. Sin riesgos no hay paraíso.
Blando.
Una historia sobre problemas de primer mundo, o sea, de nada importante.
Lo mejor: Violeta Sanvisens, la hija de los protagonistas; es genial.
Lo peor: lo gratuito, lo caprichoso, lo soso y lo nihilista de muchas secuencias. El tema del suicidio está utilizado de una manera bastante ligera; del amor no enseña nada original. Gente atrapada en un fondo narcisista de ideología de época.


Comentarios
Publicar un comentario
TALKING HEADS